Mostrando las entradas con la etiqueta Región Centro - Córdoba. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Región Centro - Córdoba. Mostrar todas las entradas

3 - El camino de las estancias jesuitas (Jésus Maria)

- Calle Pedro de Onate, Jesus Maria

Las tribus indigenas de la región los llamaban "Guanusacate". Los Españoles al principio del siglo XVII conquistaron estas tierras a los pies de la vertiente Este de la Sierra Chica, al norte de Córdoba.En 1618, su proprietario, Don Gaspar de Quevedo, los vende a la Compañía de Jesús. Rápidamente toman el nombre de "Jesus Maria".Su fertilidad, la llegada de numerosos obreros indios (114 en 1747) permiten a la finca entrojar cosechas cada vez más prolíficas. El libro de cuenta del Padre Superior Antonio Machoni, describe 48000 cepas, 65 perales y la recogida de 6000 ognons. Menciona la existencia de dos molinos, del tanque y habla de numerosas cabezas de ganado.Dotada prioritariamente con viviendas y con locales de almacenamiento, el estancia "Jesus Maria" dispuso muy tarde de una capilla. El Padre Antonio Castillo, en una carta enviada al Padre José Rodriguez le explica que acaba de enviar albañiles para trabajar sobre la obra de la iglesia. Estamos en 1763, algunos años antes de la expulsión de los Jesuitas (1). Durante el siglo XIX, el estancia acogió figuras históricas de Argentina: San Martin, Belgrano, Lavalle, Sarmiento.

(1) articulo "las misiones jesuitas" (mai 2006 - Region Mesopotamia)

- Fuente : para los 3 artículos "el camino de las estancias jesuitas" : "El camino de las estancias" de Carlos Page

Etapa : Estancia La Paz

- Ascochinga

Al contrario de San Martin, Julio Argentino Roca (1843-1914) no es lo que se puede llamar una figura popular de la historia argentina. Si algunos le dedicaron una admiración cierta (el último proprietario de la Estancia La Paz, lugar de vacaciones de la familia Roca, dice que las damas de la buena sociedad de Buenos Aires le habían entregado un libro cubierto de marfil para agradecerle haber salvado mujeres y niños de colonos de los "malones" de los Indigenas) otros conservan el recuerdo del jefe sanguinario de la "campaña del desierto".En esta época, la presión colonial, que se traduce en la creación de nuevos pueblos, exacerba en efecto las tensiones con la comunidad indígena, en particular con el pueblo Mapuche (Los Araucanes). El Presidente Avellaneda al poder desde 1874 confía a Alsina, luego a Roca la misión de someter las tribus indigenas organizadas en confederación bajo la autoridad del Cacique Namuncurà.El celo con el cual Roca cumple su misión (1) permite obtener muy rápidamente una paz duradera en las regiones más australes y hacer valer la soberanía de Argentina en Patagonia. Gracias estos éxitos, Roca accede al poder en 1880. Permanecerá a la cabeza del país hasta 1884. La memoria colectiva se acuerda de su epoca como la de la "generación 80" caracterizada desde el punto de vista cultural por una fascinación cierta para Francia.Se invita a numerosos arquitectos y a paisajistas haussmannianos (2) para dar a Buenos Aires un falso aspecto de París. En la alta sociedad, ya establecida al borde del Río, en los barrios norte, a San Isidro, es de bueno tono de hablar francés. Las grandes casas coloniales del centro fueron abandonadas por sus ocupantes en 1871, en el momento de la epidemia de fiebre amarilla, y se convertieron para la mayoría en edificios de recepción (conventillos) para los inmigrantes sin un cuarto.Paradójicamente las costumbres, siguen siendo muy estrictas. Sobre las playas de Mar del Plata, los hombres no tienen el derecho encontrarse menos de 30 metros de las mujeres y la venta de telescopios está prohibida.
Roca volverá al poder en 1898. Su mandato, que se acabará en 1904, se caracterizará por las tensiones fronterizas con Chile a las cuales Francisco Pascasio Moreno (1) intentará encontrar soluciones.

(1) Articulo "Francisco Pascasio Moreno" (febrero 2006 - Region Patagonia, Santa Cruz)
(2) Articulo "Jean-Charles Thays" (augusto 2006 - Región Centro, Córdoba)

Estancia La Paz
www.estancialapaz.com
(00 54) 35 2549 2073

Carlos Thays, un paisajista francés en Argentina

- Estancia La Paz, Ascochinga

Maravillado por los paisajes que ve y la gente que encontra, Jean-Charles Thays decide un día de 1889, cuando tiene 40 años, quedarse en Argentina.Protegido de Edouard André (hombre político y coleccionista francés del Segundo Imperio, cuyo palacete es hoy el Museo André jacquemart en París), se nombra muy rápidamente a Director de los Parques y Paseos de Buenos Aires por las autoridades de la ciudad. Sus realizaciones traducen el espíritu "Belle Epoque" entonces de moda en París. Él se consagrada rápidamente a esto que quedará sin ninguna duda, sus dos obras principales: el Jardín Botánico y el Parque de Palermo, hoy aún verdadero pulmón de Buenos Aires.El sentido de las perspectivas, la omnipresencia de lagos y islas artificiales en medio de los jardines que compone, la disimetría de las plantaciones, recuerdan singularmente los bosquetes de Boulogne, de Vincennes o el Parque de los Buttes-Chaumont en Paris. Sólo las especies de los árboles difieren.Dejará su marca en la mayoría de las grandes ciudades de Argentina:
- En Buenos Aires, entre autres, los parques Centenario, Patricios, Barrancas de Belgrano, las plazas Constitución, Congreso y Mayo
- En Cordoba, el Parque Sarmiento,
- En San Miguel de Tucuman, el parque 9 de Julio,
- En Santa Fé, el Parque Juan de Garay,
- En Mendoza, el Parque San Martin,...Algunos dignatarios argentinos recurrirán a su talento para la disposición de los jardines de sus residencias privadas. Es el caso del Presidente Roca para el parque de su Estancia "la Paz" en Ascochinga. Jean Charles Thays muere en 1934 en su ciudad de adopción: Buenos Aires.

2 - El camino de los estancias jesuitas (Santa Catalina)

- Desde Ascochinga, Km 14 sobre la ruta provincial sin n° al norte

60 kilómetros al norte de Córdoba se encuentran el más importante estancia que poseyeron el Orden Jesuita durante los siglos XVII y XVIII en esta región : la de Santa Catalina. Habrá la función de casa matriz y noviciado.Los Padres Jesuitas lo adquirieron en 1622 a un funcionario herrero, Luis Frasson. Éste le había dado el nombre de Santa Catalina en el honor de una Santa de Egipto del siglo IV.Muy rápidamente, realizaron numerosos trabajos, en particular, una extensa red de canalizaciones subterráneas. Los algunos escritos que subsisten, dan prueba de la existencia de la iglesia en 1754. En 1763, el deàn de la Provincia, el Padre Andreu cuenta 406 empleados agrícolas que trabajan en la finca, 12000 vacas, 6000 ovejas y no precisa el número de mulas. Expulsados en 1773, los Jesuitas dejan a Don Francisco Antonio Diaz, el nuevo dueño, numerosos documentos que le permitirán seguir el proyecto que tenían. La fachada probablemente realizada por el famoso arquitecto Antonio Harls reanuda las líneas barrocas simples y suaves queridas por los Padres. se agregan así 3 claustros, un noviciado, depósitos al bloque.

1 - El camino de los estancias jesuitas (Alta Gracia)

- Av. Belgrano y Solares, Alta Gracia

Además del hecho de ser el único macizo montañoso a kilómetros a la redonda, un poco como una isla en medio del océano, las Sierras presentan la particularidad de concentrar un patrimonio religioso de gran interés dentro de un perímetro de algunas decenas de kilómetros.
La situación geográfica de Corboda, fundado en 1573 por Don Jeronimo Luis de Cabrera (1), explica la implantación de edificios religiosos de esta importancia. En efecto, construida sobre tierras fértiles bien irrigadas, a medio camino sobre la ruta que vincula el Alto Perú al Océano Atlántico, la nueva ciudad no tarda atraer los aventureros de toda clase: agricultores y comerciantes.
Haciéndose proprietarios de inmensas fincas, algunos colonos se hacen construir no menos inmensas residencias. Si algunos entran en conflicto directo con la Compañía de Jesús (el Orden Jesuita), que pretende emancipar los Indigenos que trabajan sobre sus tierras (2), otros, motivados por piadosas razones van hasta legarle, al término de su vida, sus bienes.
Estas donaciones permitirán al Orden vivir sin depender de la Caridad de los encomenderos, achacando a cada una de las Estancias recibidas una funcion bien precisa: la de Alta Gracia, de Jesus Maria, de San Antonio y de Candelaria serán así universidades. La de Santa Catalina acogerá los novicios y será la sede de la administración provincial del Orden. En cuanto a "reducciones" del Norte, en particular, la de San Ignacio(2), se considerará mucho tiempo como lugar de retiro.
La estancia de Alta Gracia se bautizó así, en el honor de la Santa Patrone del pueblo nativo de su donante, Don Alonso Nieto de Herrera, que lo legua al Orden en 1643. Perdiendo su carácter religioso, será la propiedad de varios personajes históricos, como el Virrey de Río del plata, el Marqués Rafaël de Sobre Monte, y sobre todo el héroe del resistancia al invasor inglés (1806), Santiago de Liniers (3).

(1) articulo "Argentina al siglo XVI" (diciembre 2005)
(2) articulo "misiones jesuitas" (mayo 2006 - Región Mesopotamia )
(3) articulo "la casa Pueyrredon" (junio 2006 - Región Buenos Aires, Gd Bs As)

En el cielo de las Sierras (EL Mirador)

- Desde La Cumbre, Km 10 al oeste

10 kilómetros al oeste de La Cumbre, a un lugar llamado Cuchicorral, es posible vivir algunos minutos excepcionales.
En este sitio, correspondiendo a los últimos estribaciones al oeste de las Sierras Cordobeses, la mirada se pierde hasta lo infinito, hacia las inmensidades desérticas de la Rioja.
Dibujada por los meandros de Río Pintos, la Sierra de Cuniputo, dominada por Cerro Pendales (1300m) propone en efecto sus lados como terreno de despegue a los parapentistes.
Bajo un sol cegador, los pilotos de parapentes les llevan en un ballet de velas multicolores sobre paisajes vírgenes, para olvidar la atracción terrestre durante algunos momentos mágicos.

Pepe el ladino, su fiel amigo acólito y aquel gringo huevón.

- La Cumbre

Todo había comenzado en un barranco a algunos kilómetros de allí. En una 4x4 recientemente adquirida, el gringo se hacía el habilidoso pasando los arroyos y desafiando los ripios como lo había visto hacer en las películas de acción.
Algunos kilometros más lejos, él estaba lamentablemente plantado. Hacía una hora que intentaba enderezar la maldita chapa que se había torcido con una maldita ramita y que no dejaba de abollarse y arrastrarse.
Como no había nadie a bordo que le proporcionase algún tipo de ayuda, tomó entonces la decición de llevar, como podía, su vehículo al pueblo más cercano. Se internó en las calles acalladas bajo la mirada burlona de los autóctonos.
Pepe, viéndolo zurcar la calle con la chapa chisporroteante, no se había sorprendido con su presencia, enarbolando aquel aire de resignación del que está acostumbrado, acostumbrado a esos gringos que llegan con sus grandes sonrisas a pedirle que haga un milagro. Entonces, como era de esperar, él y su acólito pusieron manos a la obra porque no había que hacer esperar al gringo.
Y el gringo, por su parte, durante ese tiempo, no sabiendo dónde meter la nariz, erraba volteando a diestra y siniestra, cosa de hacer algo. Comiéndose las uñas, preguntándose si estaba en buenas manos, se acercó para husmear cuando de repente vió al acólito darse con la llave inglesa en medio de la mandíbula y seguidamente escupir un par de dientes en la fosa. Eso lo tranquilizó.
El garage de Pepe estaba en uno de esos lugares donde el tiempo parece no tener influencia. Apestado de olor a aceite y con el aire viciado de un local mal ventilado, atestado de chatarra y residuos en estado de descomposición avanzado, atiborrado de piezas oxidadas, habría podido ser el decorado de un policial negro de los años ´50. Calandrias, tapas de radiadores y calendarios de chicas ligeras ed ropas poblaban las paredes enngrecidas y polvorientas.
Al día siguiente, Pepe y su acólito (dos dientes menos y un tabique quebrado), habían enderezado finalmente la maldita chapa. Con el escrúpulo de aquellos que piensan que el gringo se va a dar cuenta de que lo están “vaciando”, le pidieron 60 pesos. El gringo todo feliz de salir del apuro sin gastar mucho, se abrió paso con un billete de 100 y con el “está bien” de un Gran Señor
El gringo pensó: qué hombre este Pepe! Y Pepe se dijo: qué huevón este gringo…

Etapa : Potrerillo de Larreta

- Alta Gracia

En todas las otras partes de las Sierras, la hierba es amarilla, quemada ; a veces gris del polvo que levantan los coches pasando sobre la pista. Aquí, es verde: de este verde inglés que solamente el trabajo asiduo y meticuloso de un ejército de "jardineros" puede preservar. El "Potrerillo" entra en medio del paisaje que lo rodea como un oasis en medio del desierto. Rodeado con un golf muy conocido, establecido sobre un promontorio rocoso, domina las circunvoluciones del arroyo que pasa suavemente sus aguas espejos a sus pies.El efecto es de lo mas sorprendente y casi paradójico en este universo de colinas peladas, a algunos kilómetros de una gran pobreza, las últimas cuadras que preceden la llegada al "Potrerillo" se jalonó de obras modestas. Sobre ex tierras del estancia jesuita de Alta Gracia, se eleva la casa que quiso Enrique de Larreta (1875-1961). De inspiración colonial, encierra colecciones de objetos, muebles, o cuadros venidos del Alto Perú.
Embajador de Argentina en Francia durante la 1ra Guerra Mundial, Larreta se construyó una casa para aliviar quizá sus recuerdos caracterizados por los horrores del frente que había tenido la ocasión de visitar.
En este lugar propicio a la reflexión escribió su obra principal: "La Gloria de Don Ramiro".

Hosteria Potrerillo de Larreta
www.potrerillodelarreta.com
(00 54) 35 4742 5987

El hombre tranquilo

- Entre la Cumbre y Cuchicorral

Fuera de la pompa Internet, quizá solo conoce del "Pueblo Global" y del siglo XXI los postes del "hilo que canta".
Lentamente al ritmo del paso contoneado de su montura, remonta y desciende incansablemente esta pista, solo vínculo que conecta su choza perdida en el fondo de las sierras al pueblo lo más cerca.Como salida de una película de Sergio Leone, su silueta arqueada se perfila en el halo de polvo que levantan los cascos de sus caballos. Cuando el viajero, siempre presuroso, cruza sus ojos protegidos del sol por un bombin a los bordes que caen, descubre una mirada llena de simplicidad, de amabilidad y, quizá tintado de un poco de burla frente este gringo que no supo nunca tomar el tiempo...Después de haberlo saludado con un franco sonréir, el hombre tranquilo prosigue su camino y deja al horizonte el miraje de su sombra que se confunde pronto a la de los postes.

Las Sierras centrales, un perfume del interior

- Ruta E66, entre La Cumbre y Ascochinga

Al margen de los circuitos turísticos habituales, la región de las Sierras centrales va dirigida aún más al Argentinos en búsqueda de descanso y silencio. Menos desorientendas en efecto que las provincias que bordean la Cordillera, la de Córdoba oculta en el centro de sus montañas verdaderos tesoros: entre otras cosas, los estancias jesuitas de Alta Gracia, Jesus Maria o Santa Catalina, la ex residencia del Presidente Roca transformada en estancia de lujo, extraños pueblos de estilo bávaros fundados por los sobrevivientes del "Graf Spee", un crucero alemán que saboteo en el Río en diciembre de 40... Desde Buenos Aires, varias vías de acceso son posibles. Pero es necesario recorrer inevitablemente la "llanura" deseperante en 800 kilómetros y 9 horas de ruta antes de percibir los primeros contrafuertes de las Sierras. Al final del camino se revela un paisaje pulido por el tiempo: montañas a las pendientes suaves cubiertas de altas hierbas amarillas que dan la impresión a veces de ser en el interior provenzal. El largo de las pistas sinuosas y polvorientas vuelve no obstante rápidamente el viajero a la dimensión de los grandes espacios argentinos.
La parte central del macizo se cubre de bosques de quebrachos y algarrobos. En altitud, el cardo prevalece. Más al Oeste la vegetación se vuelve más dispersa. Al aproximarse la Cordillera, deja sitio al desierto (estas regiones serán objeto de otros artículos).